Sé que puede sonar demasiado prematuro hablar de que el diseño Web ya no tiene futuro (especialmente si estás leyendo esto en... un sitio Web). Pero la idea de este artículo es explicar el por qué, y qué podemos hacer al respecto como diseñadores.
Comencemos con los síntomas de esta muerte inminente.

Síntoma 1: La sobreabundancia de plantillas

La mayor parte de lo que ves en la Web hoy en día tiene como base algún framework o servicio: WordPress, Blogger, Drupal, etc. Estos frameworks entregan lo necesario para pasarse menos tiempo creando un sitio Web, y más tiempo creando su contenido.

Como consecuencia de esta ubicuidad, ha emergido todo un universo de templates (o temas), gratis y pagados, que te permiten obtener un diseño en minutos. ¿Para qué contratar a un diseñador Web si puedes obtener algo bastante aceptable, por una fracción del costo, usando una plantilla? Y por cierto, muchos diseñadores Web — especialmente los más baratos— hacen precisamente eso: toman una plantilla como base y le personalizan un poco el branding.

De una forma u otra, si tu sitio Web es estándar e informacional, lo más probable es que haya por ahí un template pre-hecho que te vendrá como anillo al dedo.

Síntoma 2: Los patrones de diseño Web ya están bastante maduros

¿Cuál vendría a ser la última innovación en diseño Web que recuerdes? ¿Diseño responsive? Eso ocurrió hace siglos, digitalmente hablando. ¿Parallax? Chucherías visuales. Hace un buen rato que la Web ha tenido todos los componentes y patrones de interfaz que podrías necesitar (y no, Parallax nunca estuvo dentro de esa lista).

Esta madurez es buena para los usuarios: les da consistencia en su uso diario de la Web. Formularios de pago, carritos de compra y páginas de login deberían comportarse todas de una forma similar, independientemente del sitio que estemos visitando. Tratar de reinventar la rueda, en este punto, no tiene mucho sentido y es incluso dañino.

Síntoma 3: Una buena parte del proceso ya es automatizable

Esto se enlaza con el punto anterior. Están surgiendo nuevas herramientas para diseñar sitios Web básicos automáticamente, tomando decisiones de diseño —semánticas— en base a inteligencia artificial. Estos sistemas analizan tu contenido para detectar los mejores layouts, colores, fuentes e imágenes para tu sitio. Combinando astutamente un diseño base —hecho por humanos— con variaciones estéticas bien controladas, difícilmente obtendrás un mal resultado, y probablemente sea mejor que lo que un diseñador Web amateur pueda hacer.

Al igual que hacer café espresso, cuando algo puede ser automatizado de esa forma, significa que sus prácticas y estándares ya están lo bastante establecidos como para no necesitar mucha intervención humana en el proceso.

¿Qué? ¿Los robots nos reemplazarán? Por un buen tiempo, probablemente no. El punto no es tanto ése, sino la prueba de que mucho de lo que se hace en diseño Web es bastante predecible y estandarizado. Y por cierto, si los robots se pueden hacer cargo de la parte tediosa, mejor para nosotros. Nos necesitan con urgencia en otras partes, como veremos más adelante.

Síntoma 4: Las Facebook Pages son la nueva Web de las PYMES

A fines de los 90, los negocios visionarios compraban sus dominios y planes de hosting (bastante caros) y contrataban a un “Web Master” para obtener la gloriosa Página Web y así salir al mundo. A mediados de los 2000, si tu negocio eran fotos para matrimonios o cupcakes a domicilio, bastaba con crearse un sitio en Blogger o en WordPress.com, relativamente rápido y gratis.

Hoy en día, las fanpages de Facebook hacen todo ese trabajo. Además de seguir siendo gratuitas, ofrecen herramientas que hace una década eran sólo privilegio de los grandes negocios (enviar y recibir mensajes y comentarios, postear multimedia, etc.), y son tan fáciles de lanzar como tu propio perfil de Facebook. Son tan eficientes en volver visible a un negocio pequeño, que agregarle una Web es superfluo para muchas de ellas.

Esto también es válido para los pequeños e-commerce, a los que hoy les va mucho mejor en plataformas como Etsy, Ebay o Mercado Libre. Para todas ellas, el ahorro en costos de dominios, hosting, mantención y complejidad excede con mucho las desventajas.

Síntoma 5: Mobile está matando a la Web

¿Qué tan seguido visitas un sitio Web desde tu móvil escribiendo directamente la dirección? Sólo cuando no tienes la app, ¿verdad? Y lo más probable es que en realidad hayas abierto el link desde tu app de Facebook, Twitter o LinkedIn.

La gente ya no está pensando mucho en términos de “sitios Web”: lo que está en sus mentes son marcas digitales, que principalmente se traducen en apps o en algún tipo de suscripción, que también consumes por intermedio de otra app (likes, follows, newsletters, etc.). Por eso es que la mayor parte de los sitios Web, blogs y portales están insistiendo tanto para que te descargues sus apps. Mobile es el futuro.

Aparte, navegar en mobile siempre ha sido torpe y lento. Escribir URL’s es tedioso. Navegar entre pestañas es incómodo. Y nuestros dispositivos de poca potencia con pantallas pequeñas y nuestras redes móviles saturadas tampoco ayudan mucho a crear una experiencia agradable de la Web como la que tenemos en nuestras máquinas de escritorio.

Y es porque la Web, como la entendemos hoy, fue concebida para un tipo de dispositivo muy distinto a los que usamos. Aún cuando el diseño Web responsivo es absolutamente vital (es 2015, no adoptarlo es suicidarse digitalmente), solamente garantiza que tu sitio se podrá navegar en un dispositivo móvil… si es que tu usuario lo encuentra en primer lugar. Y el limitado espacio en su mente está mayormente ocupado por apps. ¿Cómo haces que se entere, y especialmente, que te recuerde?

¿O acaso tú recuerdas en qué sitio Web leíste esa noticia acerca del lanzamiento del último iPhone?

La nueva ola: los servicios Web y el contenido que te encuentra a ti

Todo esto, para mí, son buenas noticias: en realidad no necesitamos más páginas Web, necesitamos menos. Ya hay demasiadas: todas parecidas, compitiendo por nuestra atención, asumiendo egoístamente que tenemos todo el tiempo del mundo para cerrar pop-ups, clickear banners, explorar menús y saltar intros.

Lo que realmente importa no es si diseñas a tres o cuatro columnas: es el contenido de la página, en términos de una necesidad de usuario. Por eso, desde hace un tiempo, si buscas en Google un restaurante cercano desde tu móvil, los resultados de búsqueda incluyen un botón para llamar al lugar. No necesitas visitar la página. El contador de visitas de la página del restaurante —y el ego del diseñador— se verán un poquito afectados, pero la experiencia de usuario final mejora: tienes más rápido lo que buscas.

Las cosas se están moviendo en esa dirección. Fíjate en los cambios recientemente introducidos a Google Now y a Siri: buscan entregarte proactivamente la información exacta que necesitas, en el momento en que la necesitas. Esto implica un nuevo paradigma, donde las páginas Web son reemplazadas por servicios Web: unidades de información autónomas, que se combinan con otros servicios para entregar valor. En el caso del restaurante, obtienes reviews de Foursquare o Yelp, indicaciones para llegar de Google Maps y el estado del tráfico en Waze.

Incluso más: estamos evolucionando a un modelo push de consumo de contenido, donde la información llega sin que tú la pidas. Google Now, por ejemplo, te aconseja a qué hora tienes que salir para llegar a tiempo a tu reunión, de acuerdo a tu ubicación y al tráfico. Todo esto ya sucede gracias a las API’s — interfaces que le permiten a otros servicios interactuar con tu información. En este mundo, las páginas Web no son necesarias para nada. 

Esto no quiere decir que las páginas Web —y mucho menos las tecnologías Web— vayan a morir: las tendremos por un buen tiempo, porque son y seguirán siendo útiles para ciertos propósitos. Pero ya no representan ningún punto de interés para el diseño. Son un commodity y un canal más; ya no son la plataforma por defecto de negocios y servicios digitales.

Las páginas Web pertenecen a un paradigma pull: necesitan ser encontradas y visitadas por alguien. En el nuevo paradigma push, el contenido te encontrará a ti. A través de información obtenida de tu contexto, tu actividad e incluso tu biología, el contenido y la funcionalidad que necesitas. Ésa es la gracia de la nueva generación de smartwatches: obtienen datos de tu cuerpo y del entorno, y te muestran pequeños pedazos de información que puedes consumir al instante.

La computación está, hace un buen rato, dando grandes pasos para volverse totalmente invisible. ¿Dónde nos deja eso a los diseñadores?

El diseño Web está muerto, viva el diseño UX

Las buenas noticias es que los diseñadores no están para nada obsoletos. Al contrario: todos (o casi todos) están hablando del Diseño como rey y centro de la experiencia digital. La demanda por diseñadores UX está subiendo. ¿Qué ocurre?

La evolución del diseño Web al diseño UX refleja otra evolución: la de páginas Web que se transforman en marcas, ecosistemas y herramientas digitales. La Web es hoy sólo parte de algo mucho mayor: aplicaciones móviles, API’s, presencia en redes sociales, SEO, canales de atención al cliente, todos forman parte de la experiencia que un usuario tiene con un producto, marca o servicio. Hacer como que puedes diseñar o manejar un negocio digital sólo preocupándote de la Web es, en el mejor de los casos, ingenuo.

Todos estos touchpoints necesitan ser diseñados, planificados y manejados. Los diseñadores que quieren mantenerse en el negocio necesitan ser expertos en administrar valor agregado y contenido transversalmente entre múltiples canales.

Y es hora de que maduremos, porque hemos sido parte del problema: hemos ayudado a crear páginas Web egoístas, que se sienten merecedoras de atención sólo por la cantidad de tiempo y Photoshop que invertimos en crearlas. No estamos en el negocio de crear obras de arte, sino en el de crear valor agregado y disminuir la carga de una sociedad saturada de información. El mundo (y eso nos incluye a nosotros como usuarios) necesita sistemas de información simples, elegantes e inteligentes. En la medida en que antes seamos conscientes de esa necesidad, mejor preparados estaremos para el futuro.

Autor: Sergio Nouvel Castro. - Director Perú at Continuum.